En una de las zonas más residenciales de Belgrano, está la Plaza Castelli. Se ubica en la manzana comprendida por las calles Juramento, Conde y Echeverría, limitada por las vías del Ferrocarril Mitre. Fue inaugurada en 1947. Entre 1857 y 1875 formó parte del primer hipódromo de Buenos Aires también conocido como “El circo de las carreras”, el cual funcionó en las manzanas comprendidas por Crámer, La Pampa, Melián y Olazábal. Posee el Monumento a la Maternidad (obra del escultor y docente italiano Pedro Tenti). Para los niños tiene un gran espacio de juegos y para los deportistas o amantes de la actividad física, una posta aeróbica (aunque con muy pocos elementos). También cuenta con una estación de Ecobici. La mayor falencia que posee es, sin dudas, su canil. Se encuentra en malas condiciones y está poco cuidado. Esto hace que un paseo placentero del dueño con su perro, se convierta en una aventura lúgubre. Eso le sucede a Amalia, vecina de Belgrano, quien todos los días lleva a su mascota a dicho canil y sufre los padecimientos. Pese a que elevó varias quejas al Gobierno de la Ciudad, nunca tuvo respuesta. Conversamos con ella para relatar en primera persona lo que debe soportar diariamente.

¿El canil tiene falencias?

-Sí. Cuando se inauguró éramos muchos los vecinos que íbamos con nuestras mascotas y desde un principio nos quejamos porque era chico para la cantidad de perros que lo frecuentaban. El piso lo habían hecho de tierra y cuando llovía no se podía entrar porque se inundaba y se armaban charcos muy grandes. Nunca tuvo una canilla, como tienen otros caniles que sí están bien hechos. Tampoco le pusieron luz, se alimenta lumínicamente de un poste cercano de la plaza. Como el piso original trajo tantos problemas, lo cambiaron y pusieron unas piedritas todas aplastadas que con el tiempo se han ido soltando, lo que provoca pozos y el riesgo de que si uno pisa mal se pueda doblar un pie. Algunos perros ni quieren caminar por las piedras sueltas. Otra contra que tiene es que al no ser liso totalmente, cuando un perro hace caca, aunque su dueño lo levante con una bolsita, algo queda. Algunas personas llevan una botellita de agua para limpiar ellos mismos. Durante el verano, el olor que hay dentro de canil es insoportable. En el tacho se acumula mucha basura.

¿Le falta mantenimiento?

-Sí. Somos los propios vecinos los que tratamos de mantenerlo lo mejor posible. El mal estado del piso se debe a que durante mucho tiempo no tuvo el mantenimiento adecuado. Le escribí al Gobierno de la Ciudad reclamando, me respondieron “sí-sí”, y no hicieron nada. Muchas veces no hay bolsitas para recoger la caca del perro. Por todo esto, cada vez es menos la gente que lleva su mascota al canil. Al principio éramos un grupo grande, y fue disminuyendo. Un vecino hizo una presentación en el CGPC 13, pero nunca ocurrió nada.

¿Algunos paseadores se adueñan del canil?

-Así es. En el momento que hay paseadores con muchos perros, ni te podés acercar con el tuyo porque ya los otros desde la reja ladran. A una vecina, un paseador una vez le dijo que vaya más tarde cuando él ya no esté con sus perros. Además, se quedan mucho tiempo, y gran parte de la mañana el vecino no puede utilizar el canil. Muchos se van hasta el canil de la Plaza Noruega, al lado del Mercadito de Belgrano, pues ese sí está en muchas mejores condiciones, es más grande, y tiene dos sectores divididos: uno para paseadores y otro para los vecinos con sus mascotas. Además tiene una canilla, una pala y una escoba para recoger la caca del perro, y un tacho de basura.

¿Qué le pedirías a las autoridades?

– Que necesitamos que lo pongan en condiciones. Que arreglen el piso, que haya higiene; es lo mínimo que pueden hacer. No pedimos que reformen estructuralmente el canil o que lo agranden, porque sabemos que no lo van a hacer. Nos conformamos con que solucionen las cuestiones básicas: un buen piso y una buena limpieza. Ni siquiera tengo esperanzas de que pongan una canilla o una luz. Esta zona de Belgrano es muy turística, se nota como viene gente de otros barrios a conocer y a pasear. El canil está frente a la Mansión Hirsch, la gente pasa y se saca fotos. Hay un importante polo gastronómico. Es decir, es una zona pujante y es una lástima que tenga un canil en esas condiciones.

Fabiola, otra vecina que usa el canil, aportó su testimonio:

“El canil está en un estado calamitoso. Contamos con un tacho de basura situado al lado de uno de los dos bancos, por lo cual el olor nauseabundo hace que nadie quiera sentarse ahí. No hay bebedero, el piso está en deplorable estado, las piedras todas sueltas, lo que provoca que se lastimen las almohadillas de los perros. Con calor se hace imposible que puedan caminar. No tiene drenaje, no se desinfecta, mucho menos lo limpian, ni con agua, lo cual genera mal olor, acumula moscas, mosquitos, parásitos, pulgas. La sombra es casi nula. Cuando uno entra da 15 pasos y ya llega a la punta del mismo. Es ínfimo el lugar para la cantidad de animales que hay. Cuando se construyó, a parte de estar mal hecho, nunca se averiguó la cantidad de vecinos con perros que hay en el barrio, cosa que hubiese sido genial para así poder construir algo digno para nuestros animales”.

El canil es circular con 3 metros de diámetro (muy por debajo del tamaño necesario), con un piso de piedras que lastima y quema las patas de los animales, además de poner en riesgo la integridad física de las personas. Hay quienes piden que directamente se haga otro canil que reemplace al existente, porque está más que claro que así no satisface las necesidades de las mascotas y de sus dueños.

Un comentario en «El canil de la Plaza Castelli»
  1. La nota hay que analizarla en varios sentidos.

    En primer lugar no me pareció apropiado en esto de establecer espacios de uso, instalar un canil en el lugar que se instaló. Espacio escaso para el fin que se le pretendió dar y que a la vez a los fines de esparcimiento de las familias, dispone de buena sombra.

    En segundo lugar, ¿Cual es la lógica que orienta la instalación de caniles? En este caso quienes paseaban sus mascotas en horas de la mañana y al atardecer se trasladaron a la Plaza Olmos (Debemos recordar que se destinó para niños más pequeños y adultos y con prohibición para mascotas) .

    En tercer lugar el paseo de las mascotas es un actividad social que no se desarrolla en una jaula.

    Por último que significa que los pasadores no puedan hacer uso libremente? ¿Cual es la concepción de convivencia que subyace?

    En síntesis nos opusimos al canil y seguimos sosteniendo que hay que educar en el cuidado de las mascotas cuidando el entorno.

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