La “Asamblea Vecinos Unidos de Núñez” conjuntamente con el “Movimiento La Ciudad Somos Quienes La Habitamos” se presentaron ante la Justicia para defender la identidad del barrio de Núñez. La causa que fue caratulada como “Asociación Civil Observatorio del Derecho a la Ciudad Y OTROS CONTRA GCBA SOBRE AMPARO – AMBIENTAL”, quedó radicada en el Juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario N° 12.

En la demanda se solicitó que se declare inconstitucional y nula la actual regulación urbanística que establece el Código Urbanístico para los sectores/polígonos residenciales ubicados en el barrio de Núñez. Como medida cautelar se peticionó la suspensión de otorgamiento de todo permiso de obra o registro de planos que se encuentre en trámite para los sectores/polígonos residenciales del barrio de Núñez que no se adecuen y cumplan con los parámetros urbanísticos de altura,FOT y FOS, dimensiones del centro libre de manzana y retiro obligatorio de la Línea Oficial que se encontraban vigentes en el derogado Código de Planeamiento Urbano. Núñez es principalmente un barrio de casas bajas donde predominan las residencias de uno o dos pisos. En el Informe Técnico “Barrio Núñez: Cómo afectó el Código Urbanístico” elaborado por la Arquitecta Magdalena Eggers se llega a la conclusión de que el nuevo Código aumentó la capacidad constructiva en un 400% y en algunos lugares hasta el 1000%.

¿Se está produciendo un barricidio?

Desde la agrupación “Vecinos Unidos de Núñez” que se conformó en torno a la gran preocupación por el impacto negativo que le ocasiona al barrio el cambio en el Código urbanístico y los convenios urbanísticos que funcionan como verdaderas excepciones privadas al código permitiendo la construcción indiscriminada de torres de gran altura sostienen que:

  • La densidad de edificios incide directamente en la saturación de los servicios (cloacas, electricidad, agua, etc.) y atenta contra el medio ambiente urbano y su calidad de vida.
  • La demolición de las casas para estos fines va acompañada de la desaparición de árboles en los terrenos, de la línea de arbolado y la biodiversidad de la flora y fauna barrial. El aumento de la superficie de cemento, sin la ampliación de los espacios verdes, significa la creación de “islas de calor” (aumento de la temperatura).
  • La construcción de edificios sin la suficiente cantidad de cocheras impacta en los espacios públicos de estacionamiento, ya saturados por las oficinas en la Avenida del Libertador y la cercanía a la General Paz, que hacen
    del barrio, una playa de estacionamiento de aquellos que vienen de la Provincia a trabajar en la ciudad.
  • El Plan Urbano Ambiental, la ley con mayor jerarquía en la planificación de la ciudad, protege la “pluralidad de formas residenciales”, es decir, que no apunta a que toda la ciudad de Buenos Aires tenga una misma altura o una misma densidad constructiva y demográfica. La pluralidad de formas residenciales implica que haya sectores de la ciudad con mayor altura y otros donde se conserven las formas residenciales de casas bajas. Vuelve a insistir en esta posición cuando destaca que debe mantenerse “la diversidad funcional y de fisonomías del hábitat residencial. Por otra parte, otorga una doble protección a barrios residenciales de casas bajas como el de Núñez. El Plan Urbano Ambiental establece que se deben “preservar los sectores urbanos de baja y media densidad que manifiestan características singulares de valor y buen grado de consolidación”. Núñez es un barrio residencial de casas bajas con características singulares de valor, con sus bulevares, arboledas, lomas y la nutrida vegetación en los pulmones de manzana.
  • El Modelo Territorial Buenos Aires 2010-2060 elaborado en el año 2009 por el Ministerio de Desarrollo Urbano del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, muestra que la mayor parte del barrio de Núñez, de acuerdo a la capacidad constructiva dispuesta en el Código de Planeamiento Urbano derogado, se encontraba consolidada. Esto quiere decir que existía nula o muy
    poca diferencia entre la superficie construida y la superficie construible.
  • El Plan Urbano Ambiental establece en dos oportunidades, tanto en los capítulos de “Estructuras y Centralidades” como en el de “Hábitat y Vivienda”, la protección y el fortalecimiento de las identidades barriales. Respetar las identidades barriales significa respetar la morfología de densidad y tipo de sociabilidad y patrimonio de los barrios. Significa, además, adecuar las nuevas construcciones a la situación existente real de cada comuna y barrio. En este caso, esto no ha sido cumplido ni protegido por el Código Urbanístico sancionado. Estos mandatos fueron violados con la sanción del Código Urbanístico. El incremento de la capacidad constructiva y de la ocupación del suelo con edificios, como se ha demostrado, generó una renovación inmobiliaria y urbanística que implica la demolición de casas para la construcción de edificios multifamiliares con m2 construibles que llegan hasta decuplicar los existentes en las parcelas actuales.
  • El barrio de Núñez, de acuerdo al nuevo Código Urbanístico, va a dejar de ser un barrio residencial de casas bajas. La cantidad de demoliciones y construcciones que se activaron luego de la sanción del Código están produciendo un barricidio. Se está destruyendo la identidad barrial de Núñez y su actual fisonomía de hábitat residencial de casas bajas.
  • Es evidente que un barrio donde se autoriza incrementar la capacidad constructiva desde un 400% hasta un 1000%, dependiendo de los sectores, va a sufrir una alteración radical a su actual fisonomía y morfología urbana, así como también a las relaciones sociales y la calidad ambiental, debido al incremento demográfico acelerado que va a padecer.

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