En memoria de Roberto Pina, un vecino de Belgrano R, recordamos un reportaje que le hizo Juan Piterman (su nieto) en noviembre de 2014.

¿Por qué elegiste vivir en este barrio?

Belgrano está separado por distintos sectores, yo vivo en Belgrano R. Elegí este barrio por los árboles, las plazas, lo verde, por todo lo que está a su alrededor.

¿Cómo cambió el barrio en su fisonomía?

A mi barrio lo conozco desde hace más de 60 años, cuando iba al secundario. Belgrano R era una zona de quintas, tal es así que en la Estación Belgrano R, frente a la garita, antes había una planta de higiene, de bromatología, donde traían los cerdos, las vacas, las vísceras para abastecer la zona. De eso que era chato y muy lindo se transformó en esto que la verdad ahora no me gusta, una vida de locos, ambulancias, bocinas, autos, todo lo que es la modernidad. Cambió el tema de las estructuras de los edificios y demás aunque por suerte se conserva un pequeño pulmón verde en mi zona, con la Plaza Castelli y sus alrededores.

¿Qué extrañas del Belgrano de antes?

Con mi padre teníamos la suerte de caminar por la Avenida Cabildo después del colegio y juntarnos en una confitería, “La Ideal”, donde había gente que tocaba el piano. Por suerte nos dejaban tocar ese piano hermoso para darle un buen clima a la confitería y además nos daban de comer. Eso lo extraño, lo hacía desde muy pibe.

¿Cómo cambiaron los medios de transportes?

Yo viajé en tranvía, siempre por Cabildo, no había otra forma de acceso. Después vino el trolebús que para mi era muy lindo porque no era ruidoso, era un tranvía con gomas. Tenía un inconveniente que era que la fuente de alimentación mediante antenas conectadas a un cable siempre se soltaba y quedábamos parados en el medio de la calle. El trolebús fue una novedad muy grande, luego desapareció y ahora contamos con el subte.

¿Dónde hacías las compras?

No había supermercados, las compras se hacían en almacenes y vendedores ambulantes. Si me remonto a años atrás, muy atrás, me acuerdo de la Panificadora Argentina que era una empresa de pan que venía a domicilio en caballo y carrito. También me acuerdo que la leche se le compraba al lechero que pasaba por la cuadra con la vaca atrás. Salían las amas de casa con la lechera a esperarlo. El lechero ordeñaba la vaca en el momento y la vendía. Nunca nadie se enfermó de nada, de todos modos, después llegó la leche pasteurizada. También recuerdo que para fin de año pasaba “la pavada”, un señor que venía para las fiestas de fin de año con más de 100 pavos vivos por la calle y la gente elegía el pavo que quería. Lo curioso es que siempre elegían el pavo del medio, no se por qué, si todos eran iguales (risas). Si quería se cortaba el cuello en el momento o luego, como en el caso de mi madre, lo degollaban en la cocina de mi casa.

¿Conociste la Galería Churba?

Sí, fue una de las primeras por la zona de Belgrano de buena calidad, con buenos negocios. Yo llevaba a mis hijas al primer subsuelo donde había una calesita y una peluquería de chicos. Hacíamos todo el combo, calesita y corte de pelo. En el piso de arriba estaban todos los locales comerciales, de ropa mayormente.

¿Qué opinás de la actualidad del barrio?

En este momento lo veo sucio, veredas rotas, muy desparejo todo, muchos pozos en las calles. Verdaderamente no se puede caminar, yo me caí dos veces ya. No es una zona para que camine gente de mi edad. Siempre hablando desde la vía de Belgrano R para Cabildo, quizás para el lado de Melián está más reparado.

Un comentario en «Belgrano R, según pasan los años»

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