Se dice de Buenos Aires que es la “ciudad de la furia”, como patentó el legendario Gustavo Cerati. Se apoda a toda gran urbe “la selva de cemento”. Pues aquellos responsables de programar y controlar los riegos de las plazas, parecen ser “bichos 100% de ciudad” y poco de naturaleza. Si uno recorre las plazas del barrio, cada una con sus características y potenciales encantos, hay un común denominador: el pésimo estado del espacio verde. El motivo es claramente uno: el riego indiscriminado. Hay quienes dicen que las plazas se deterioran por los niños que juegan a la pelota, por los perros que pasean, por las personas que entrenan, pero básicamente para eso está una plaza, para cumplir el rol de esparcimiento al aire libre. El Estado Porteño tiene empleados en el área de “Espacio Verde” que son los que se ocupan de mantener las plazas y parques. El gran problema radica en el riego que reciben.

Si uno va a una plaza de la Comuna, como ser la Noruega o la Alberti, en un horario cercano a que hayan sido regadas, lo que se encuentra es mucho más parecido a un potrero que a un espacio verde de uno de los barrios más pujantes de la ciudad. Están absolutamente embarradas, sin la menor posibilidad de pisar, mucho menos de sentarse en el pasto. Peor es ver el riego aun en días de lluvia o después de una fuerte tormenta. Además, está el disparo que tienen los aspersores, apuntando para lugares donde hay bancos y baldosas,  es decir, si estás sentado o caminando, te mojás y bastante. En el verano en la Plaza Noruega, se iniciaba el riego de la tarde a eso de las 19 horas, en la hora pico de la época veraniega, cuando estaba llena de gente, teniendo que salir todos disparando para no ser empapados sorpresivamente. Luego, la otra gran postal típica de las plazas de la comuna es verlas cercadas con redes naranjas: 30%, 40% y hasta, a veces, la mitad queda cercada, dejando solo una parte para que el vecino pueda utilizar. Teóricamente esas redes significan que en ese sector están trabajando y haciendo mejoras, pero es paradójico que, por culpa del riego, no hay mejora que sirva si siempre se encuentra en mal estado. 

Mi Belgrano recogió el testimonio de algunos vecinos que frecuentan la Plaza Noruega: “La única explicación que le encuentro es que lo hagan a propósito para que el vecino no pueda disfrutar de la plaza”, se animó a aseverar una vecina que estaba con su perra. “Después les echan la culpa a los perros del mal estado de la plaza”, comentó otra.  “Constantemente uno ve gente del área de ´Espacios Verdes´ de la Ciudad trabajando, son educados y dedicados, pero el césped nunca llega a estar en condiciones o dura muy poco”, remarcó un vecino.

La última edición del diario Mi Belgrano  con información de los barrios de Belgrano, Colegiales y Núñez, la podés leer en forma gratuita haciendo un clic aquí. Si querés conocer las opciones que ofrecemos para publicar un aviso en Mi Belgrano: hacé un clic aquí. Si te gusta nuestra Web y querés ayudarnos a crecer cada día más hacé un cli aquí. Suscribite a Mi Belgrano TV: https://www.youtube.com/@mibelgrano. Seguinos en Instagram: @mibelgrano.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.