Días atrás en la señal televisiva A24 emitieron una nota en la que un cronista mostró, en Núñez y Arribeños, las rajaduras que hay en las viviendas producto de la construcción de una torre de gran altura con cocheras en el subsuelo. Son cuatro las manzanas afectadas. Hay alrededor de 40 viviendas que están en una situación muy compleja. Una marmolería tuvo que mudarse porque empezó a hundirse el local. 

En TN también informaron sobre los daños estructurales ocasionados desde que se construyeron dos torres. Realizaron una recorrida por el barrio de Núñez mostrando importantes grietas en las viviendas. Una vecina contó que los  problemas empezaron hace varios años con distintas construcciones que se hicieron en la zona.

Pedido de la Defensoría

Desde la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires enviaron al Director General de la Guardia de Auxilio y Emergencias el siguiente pedido: “Tengo el agrado de dirigirme a usted en el marco del trámite mediante el cual se denuncia que la obra que se estaría realizando en el predio de la calle Arribeños al 3400 de esta ciudad produce daños a terceros. Al respecto, algunos vecinos expresaron que la obra habría provocado fisuras en sus inmuebles. Por lo expuesto, solicito a usted tenga a bien disponer personal de su dependencia para que se constituya en los domicilios objeto de la denuncia, realice inspecciones, adopte las acciones del caso e informe a esta Defensoría al respecto”.

Presentación en la Legislatura Porteña

Por su parte la diputada Claudia Neira presentó un proyecto con el siguiente texto:

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires expresa su profunda preocupación por los impactos negativos resultantes del proceso de sobredensificación urbana en el barrio de Núñez (Comuna 13); y en especial los evidenciados en el polígono delimitado por las Av. Del Libertador, Crisólogo Larralde, Grecia, Manuela Pedraza; e insta al Poder Ejecutivo a implementar acciones urgentes para reparar los daños ocasionados y garantizar la preservación del patrimonio y la seguridad de los vecinos  del sector.

Motiva el presente proyecto de declaración la enorme preocupación y estado de alarma que viven los vecinos de Núñez. Diversos registros vecinales de público conocimiento, retratan los severos daños que sufren las propiedades de la zona: descalce de estructuras, grietas y rajaduras en muros y cerramientos, desprendimientos de mamposterías, hundimiento de solados y pavimentos, pérdidas en instalaciones de servicios domiciliarios e internas de las diferentes viviendas, fisuras en medianeras, incremento de daños por humedad, colapso de infraestructuras, etc. Daños alarmantes que empiezan a detectarse a partir de la construcción de algunas obras emblemáticas en la zona, cuya dimensión y escala resultan claramente disruptivas de su entorno adyacente. Cabe mencionar que las obras mencionadas se localizan en el eje Av. Del Libertador, un corredor con alto nivel de atracción para el mercado inmobiliario, pero que linda y se integra a un entorno caracterizado por un tejido residencial de baja densidad que hoy sufre las consecuencias del proceso de sobredensificación incentivado durante los últimos años. Si bien estas obras responderían a permisos otorgados con antelación al nuevo Código Urbanístico Ley 6099-2018, el cual limitó las alturas del eje o corredor pero no así, su densidad, no puede obviarse que ha sido la misma administración local la que ha posibilitado que estas disrupciones urbanas (muchas en forma de torres sorpresa), destruyan el tejido identitario de los barrios, pre y post vigencia del código urbanístico; lo que ha generado un fenómeno de resistencia ciudadana, que organizados en colectivos, asambleas o asociaciones vecinales, reclaman, visibilizan y promueven cambios de una normativa urbanística, que pone en riesgo su calidad de vida. No obstante, la preocupación es aún mayor, si se considera el desarrollo inminente de nuevas construcciones de gran escala sobre el mismo eje (Av. Del Libertador al 6900), lo que podría agravar aún más los daños ya provocados en la zona.

En este contexto, resulta imperioso que El Poder Ejecutivo suspenda preventivamente las obras en curso y todo registro de obra nueva dentro del polígono, para realizar de modo urgente los estudios necesarios que identifiquen e interpreten, prevengan y recompongan, los efectos de corto, mediano y largo plazo que la norma urbana, proyectos, y/o emprendimientos públicos o privados, causan y/o puedan causar a los vecinos del barrio (y su patrimonio).

Por último, señalamos una vez más la necesidad de contar con un Código Ambiental y procedimientos técnicos formales para regular la creación y/o reformulación de la normativa urbanística ( Evaluación de Impacto Ambiental Acumulativa y Evaluación Ambiental Estratégica), que permitan encausar el desarrollo urbano local en un sendero de planificación sostenible.

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